viernes, 29 de octubre de 2010

Y a primera hora de la tarde








Hoy a primera hora de la tarde desde Vic me han traído esta sorpresa, un libro de la editorial Maucci. En realidad esperaba otros de tamaño muy pequeño que vi en el catálogo de la exposición de juguetes de Málaga, eran de la editorial Calleja, pero no han sabido encontrarlos y me han traído este. Editado en 1958, cubierta forrada de tela con el título, autor y editorial impreso o serigrafiado, guardas que parecen papel de regalo. Y un interior que no es que tenga que ver mucho con el exterior. Es posible que tuviera una sobrecubierta que estuviera de acuedo con las ilustraciones interiores.

Otros cuentos de Andersen, son los clásicos: El ruiseñor del emperador, El baul volador, La princesa del guisante, El nuevo traje del emperador, El compañero de viaje, El valiente soldadito de plomo, La pequeña vendedora de fósforos, y entre ellos uno del que no tenía idea, La gran serpiente marina o por lo menos con este título, tendré que leerlo.

El dibujante es G. Niebla (Gimenez Niebla) del que no he encontrado información disponible. Reproducidos más arriba los dibujos de La gran serpiente marina y uno de El soldadito de plomo.

Por mail...



como un regalo me han llegado estas 2 imágenes, Folon en el Turó Park (Barcelona) y reflejos sobre el estanque del parque, casi un Monet, las dos de parte de Montse Codina.

jueves, 28 de octubre de 2010

Sin palabras para Yoshitomo Nara









solo alguno de sus dibujos para el libro de Cronicle books, The lonesome puppy

Siguiendo nuestros libros, Un cuento putrefacto en la biblioteca de la Universidad de Navarra

Siguiendo mis o nuestros libros en la red, he encontrado esta reseña en el blog de la Biblioteca de la Universidad de Navarra: Leyendo se entiende la gente


Un cuento putrefacto

Un cuento putrefacto, Pepín Bello, Sd, 2010.

Hablábamos en la anterior reseña de cuentos al uso, cuentos amables y para muchos públicos.

Ahora le toca el turno a un cuento diferente, que puede que no guste a la mayoría, o ¿puede que esté equivocada? Eso vosotros lo tendréis que decir.

Este libro me viene al pelo por dos razones de peso. La primera es que hace poco, cuando publiqué el post sobre la ilustradora Ana Juan, preguntaba acerca de las ilustraciones en los libros. En este libro, la imagen tiene la misma importancia que el texto, yo no concibo esta publicación sin sus imágenes. Peculiares imágenes para un texto a su vez singular. La segunda es que este año se celebra el centenario de la creación de la Residencia de Estudiantes, centro que ha reunido a figuras tan destacadas como Severo Ochoa, Manuel de Falla, Juan Ramón Jiménez, Eugenio d’Ors, Luis Buñuel, Federico García Lorca, Salvador Dali y Pepín Bello, autor de este cuento.

Fue miembro de la Generación del 27. Aunque no fue un miembro que dejara mucha obra escrita, si que era un gran orador ingenioso, surrealista nato, que inspiró muchas de las obras del grupo. De esta influencia habló Santiago Ontañón, quien declaró: «Recuerdo que Pepín Bello, el genial Pepín Bello, que tanta influencia ejercía sobre todos nosotros, y en especial sobre Lorca y Dalí, inventó un día los carnuzos y su definición correspondiente, rápidamente aceptada y puesta en circulación inevitablemente en nuestras conversaciones en aquellos años veinte. Carnuzo era toda forma o apariencia desagradable, sólida y carnosa, repugnantemente muerta. Pues ese burro muerto que creo que aparece sobre un piano en Un perro andaluztampoco es una idea daliniana, sino que es en realidad una aportación indirecta de Pepín Bello. Cualquiera del grupo que hoy sobreviva sabe perfectamente que esta secuencia de Un perro andaluz no es más que un carnuzo de Pepín Bello escenificado; pero idea original de Dalí, en absoluto» (Crónica 3, Madrid, marzo 1986, núm. 2)

Pasen y lean este cuento dedicado a sus sobrinos-nietos, ilustrado por Manuel Flores, donde se reconoce a parte de esa generación ya desaparecida.


Y también lo podéis encontrar reseñado en: www.redaragon.com

Unas palabras de Schopenhauer

Ayer me enviaron unas palabras de Schopenhauer escritas en 1850, han pasado más de 150 años y casi podríamos repetirlas hoy día.
"la mala hierba (los libros malos) que quita la savia al trigo ahogándolo. Absorben el tiempo, el dinero y la atención del público, que pertenece por derecho propio a los libros buenos y sus nobles fines, mientras que los otros están escritos con la única intención de sacar de los bolsillos del público algunos talegos; para esto se han conjurado autores, editores y críticos".

miércoles, 27 de octubre de 2010

Siguiendo con Soavi, pero...










indirectamente. En mi ultimo vistazo al altillo encontré juntamente con las cartas a Giorgio Soavi o más bien los sobres, este pequeño catálogo editado por Olivetti.

Es el catálogo de una exposición que se titulaba
6 graphic designers italianos presentados por Hispano Olivetti. La exposición se realizó en Barcelona y en Madrid, creo que debía ser o en 1969 o en 1970. Este catálogo lo heredé de los anteriores inquilinos de un despacho que tuve, y lo he conservado estos 34 años trasladandolo de un lugar a otro.

Siempre me ha gustado, no solo porque entre estos 6 diseñadores gráficos (mi verdadera profesión) esté Bruno Munari uno de mis preferidos, sino porque me gusta muchísimo la idea del troquel con la cara de cada grafista, de manera que cada díptico funciona independiente con su obra y su currículum.

Todos los dipticos juntos se unen formando una unidad, un díptico dentro de otro, recogidos por otro que hace de portada y contraportada.


Los grafistas son:
Franco Bassi

Giulio Confalioneri

Silvio Coppola
Franco Grignani
Bruno Munari

Pino Tovaglia

Una recomendación: Català Roca en la galeria A/34



Bajando la calle Aribau camino de mis libreros de viejo, siempre paso por delante de la galería A/34. Hace un tiempo vi una exposición de grabados, pochoirs, catálogos de Miró, de esos que a mi me gusta coleccionar. Y ahora tienen una de fotografías de Català-Roca, es una exposición estupenda y hay unas magníficas fotografías, relacionadas con libros porque muchas de ellas las realizó para ser publicadas en la ingente cantidad de libros que Català hizo en los años 50-60-70 y 80.