












Hace unos meses en Vic, en una de mis visitas al librero de viejo, encontré este libro del que hablé en alguna entrada anterior, pero que no compré debido a su estado. Finalmente hace una semana antes de irme de viaje en el mismo librero tenían otro ejemplar y este si en perfectas condiciones, lo reservé y al volver lo recogí.
De su autor Blaise Cendrars ya he hablado en anteriores entradas, por lo tanto me gustaría centrarme en esta edición en concreto. La edición original fue realizada por Editions Le Portique en 1928. Blaise Cendrars estuvo interesado por África; en su adolescencia le relataron un cuento africano y esto hizo que mantuviera su interés por la tradición oral africana publicando años más tarde Anthologie Negre (1921) Petits contes nègres pour les enfants blancs (1928) y Comme les blancs sont d'anciens noirs (1930).
Esta edición en catalán de Petits contes negres pels infants dels blanc es de 1929 de la editorial Proa, eso quiere decir que se publicó un año más tarde que la edición francesa, lo que nos muestra como en esos años la edición en lengua catalana estaba totalmente al día e influida por la cultura francesa. Al fin y al cabo Cendrars era un escritor moderno y de vanguardia.
La edición catalana está visualmente más cuidada que la francesa, ya que la original de Le Portique no tiene ilustraciones y en cambio la de Proa lleva unas preciosas ilustraciones de Enric C. Ricart, uno de nuestros mejores grabadores, un exponente claro de la corriente "noucentista".
Enric C. Ricart fue un artista que utilizó y dominó la xilografía o grabado en madera. En toda o casi toda su obra utiliza esta técnica, que lo pone al mismo nivel de otros artistas que utilizaron la xilografía como Raoul Dufy, Foujita, Jean-Gabriel Daragnès, Hermann-Paul, Frans Masereel etc...
Esta técnica que en cierta medida había caído en desuso, por la utilización del grabado en cobre, la litografía y la fotografía como medios de reproducción más modernos, fue recogida por artistas como Ricart que la utilizaron para realizar su obra. Ricart como Obiols fueron los artífices en Cataluña de la recuperación y puesta al día de la xilografía. Ricart alternó el grabado al boj con la pintura durante toda su vida y fue considerado uno de los mejores ilustradores catalanes en la primera mitad del siglo XX.
En el libro del que hablamos utiliza hasta 4 planchas de colores, el negro que dibuja la figura el azul que da color y relleno a las figuras y el verde y el amarillo que sirven para animales y vegetación.
Finalmente podemos decir que en el libro encontrareis nueve cuentos, más un prólogo o inicio. Nueve cuentos con una base tradicional, pero con el ritmo y las ideas de un escritor moderno. Nueve cuentos llenos de animales, selvas, magia, poesía, ritmo, etc... traducidos por Joan Llongueres.
Aquí os dejo un pequeño extracto del cuento Possible-impossible, al que corresponde una de las ilustraciones que podéis encontrar más arriba con el pie: Feia més soroll que el tro...
Ai! no fou pas un ocellet allò que sortí de la marmita, sinó una bestiassa amb una boca espaventable. Aquesta bèstia s'engolí al caçador i després, dreçant-se de potes, es menjà la lluna.
Era negra nit.
Aleshores la bèstia-que-fa-por es posà a caminar. Feia més soroll que el tro, amb la seva cua llarga de cent colzes. Quan arribà a un bosc s'empassà el bosc i quan va arribar a la vora d'un riu, es beguè el riu. Res no la deturava, passava per tot arreu. Quan arribava al peu d'una muntanya s'empassava la muntanya. S'engolí el llac, després la plana i no féu més que una bocada del bassiol i de tots els tupins trencats que hi havia dins; a la fi, es trobà al poble dels homes i, com els galls anaven a començar el cant en senyal d'alarma es va crospir tots els galls. Aleshores es tornà altre cop ocell, però un ocell gros, un ocellàs de nit, gris-cendra que va anar enfilar-se dret al baobab, al bell mig del poble.
En fer-se clar, quan els homes sortiren de casa, veieren aquest ocellàs de nit enfilat dalt del baobab. Els seus ulls eren closos, però tenia el gran bec obert. Estava immòbil. Nomès el coll se li inflava i es buidava, i la gorja li ressonava com un timbal:
Ndioró-ndioró-ndioró!