





Ayer Alba Garcia firmando libros en la librería L'Espolsada. Damos las gracias a Fe de l'Espolsada por lo bien que quedaba el escaparate y a Alba la autora por su implicación.



































Desde hace unos días le doy vueltas a un original que recibí y que me divierte: La princesa que quería ser lobo de Miguel Ángel Montes, una subversión de la historia de la caperucita y el lobo. Y como siempre que me da la coleccionitis, sustituyendo la princesa por una Caperucita, empecé a pensar en diferentes lobos y caperucitas. Primero fué Yukari Miyagi y su libro Akazukin, una Caperucita y un lobo sin palabras, después rebusqué en las estanterias y recordé; las 21 Caperucitas japonesas del libro de Media Vaca, Erase veintiuna veces caperucita roja; el libro Capuz con ilustraciones de Natalia Suárez, Ruth Valencia y Chiara Fatti, Mongolfiera libros, 2008; la edición Los cuentos de hadas de Charles Perrault con ilustraciones de los años 30 de Lucien Laforge de la editorial Rey Lear y finalmente este lobo sin caperucita, Histoire d'un loup de Loren Capelli y Juliette Lamarca de Editions Thierry Magnier y como un círculo que se cierra sobre si mismo, así como en el cuento de Miguel Angel es una princesa y no una caperucita la que quiere ser un lobo, en este cuento es un lobo el que desea ser un hombre para poderse acercarse a la princesa de la que se ha enamorado. La voz que nos narra la historia es la del bosque donde vive el lobo:






