Lisboa y París, mis ciudades favoritas, allí donde me iría a vivir temporadas si pudiera. Cuando me siento agobiada, por esta ciudad, por ver cada día el mismo horizonte, las mismas calles y presionada por el agobio de trabajar sola, sueño que estoy paseando por sus calles desconectada de la realidad diaria de Barcelona.
Lisboa con su cielo
intensamente azul y sus calles empinadas y empedradas que recuerdan la Barcelona de mi niñez, antes que estuviera subvertida por el turismo y las ansias de negocio. París por sus perspectivas y sus espacios tremendamente bellos y por lo que
culturalmente te ofrece.
Todo viene a cuento por un libro que auna las dos ciudades con un tema que siempre me ha atraído, el de las
vanitas.
"Vanitas. 51, avenue d'Iéna".
Almeida Faria, editorial
Trea.
Las
vanitas tema presente en la pintura barroca española, que nos recuerda la futilidad de la vida, y así mismo en la contemporaneidad con esa afición que hay en el mundo de la moda y de la imagen por las calaveras.
El mecenas
Calouste Gulbenkian de origen armenio, conocido hoy día por su museo-fundación de
Lisboa (el museo mas importante de la ciudad con una colección de arte antiguo y contemporáneo) tenía un palacete en la avenida de
Iéna en París, es en el que
Almeida Faria enmarca el relato de su historia. El protagonista pernocta en el palacete y desvelado por una serie de ruidos encuentra a
Calouste Gulbenkian quien le conduce por un recorrido a través de las obras de arte que ha ido coleccionando a lo largo de los años.
Fantin Latour,
Guirlandaio,
Rubens etc... Y como colofón un tríptico de la conocida pintora portuguesa
Paula Rego titulado "
Vanitas". Una
vanitas antivanitas tal como dice el
preámbulo, un himno a aquello que no muere y permanece.