sábado, 11 de septiembre de 2010

Walter Benjamin, el juego, el juguete y los libros infantiles



Estos días en Madrid, han sido propicios para leer prensa sentada en algún café. El jueves compré El País y en su suplemento Quadern, que todavía llevo encima para acabar de leerlo más tranquilamente, Francesc Arroyo hace un artículo bastante extenso sobre Walter Benjamin, ya que en Portbou el 26 de setiembre conmemorán el 70 aniversario de su suicidio.

A Walter Benjamin lo descubrí como a muchos otros escritores de una manera fortuita, no por una recomendación o por un artículo literario sino, por aquellos impulsos que a veces me mueven en las librerías y también porque en un determinado momento un interés, afición o algo parecido me hace saltar de una cosa a otra. Si no recuerdo mal fue a mis 16 o 17 años. En esa época estuve interesada durante un tiempo por el juguete y el juego como objeto de coleccionista, debido también a mi interés por las marionetas y los títeres, todo se interrelacionaba. Después con los años he ido perdiendo parte de ese interés para centrarlo en otros campos, pero al leer el artículo recordé los textos de Benjamin que escribió sobre libros infantiles juegos y juguetes.
Juguetes rusos (1930), Alabanza de la muñeca (1930) Juguetes y juegos (1928), Historia cultural del juguete (1928), Juguetes antiguos (1928), Panorama del libro infantil (1926), Viejos libros infantiles (1924).

Algunos de estos artículos son reflexiones sobre colecciones y exposiciones que había podido ver y apreciar. A Benjamin este interés por el juguete, el juego y los libros infantiles, le procedía del coleccionismo, que era una de sus pasiones, en concreto por los libros infantiles. He aquí lo que Adrienne Monier la celebre librera parisina explicaba sobre esto:

Benjamin amaba las hadas como las amaba yo. Cuando vivía en Berlín había reunido una colección de libros para niños que en su mayor parte pertenecían al siglo XVIII: libros encuadernados, con diseños dorados e ilustraciones ingenuas y llameantes. Gran parte de esta colección se dispersó, dado que él no había podido llevar consigo todos los volúmenes a París, pero poseía, no obstante, los más valiosos, que colmaban una cesta en su pequeño departamento en la rue Dombasle. Sobre esta cesta estaba colgado un bellísimo Klee titulado Angelus Novus un regalo del artista que había sido su amigo. Recuerdo mi estupor frente a esa primera edición del cuento de Brentano “Gockel, Hinckel y Gackeleya”.

No solo por estos artículos, si no por toda su obra Walter Benjamin es un autor imprescindible del siglo XX. Aqui arriba Angelus Novus el cuadro de Paul Klee propiedad de Walter Benjamin.

2 comentarios:

  1. Present de Memorial:

    http://espaciosparaempezareldia.blogspot.com/2009/05/trencant-fontreres.html

    WWWWWWWWWWWWWWWBBBBBBBBBBBBBBBBBBBjjjjjjjjmn

    ResponderSuprimir