
Siempre me han gustado la joyas y sobre todo aquellas de artistas que en algun momento han sido tentados por el pequeño objeto llevable. Pequeñas piezas relacionadas con su obra, que no tienen un gran valor material debido a que se han realizado con materiales "pobres" pero en el que el artista ha plasmado su imaginación o el cariño que sentía por alguna persona en concreto o simplemente tenia ganas de trabajar en formato pequeño y llevable.
Montse Codina, la autora-ilustradora de "K" me ha venido a ver y me ha traído para poder tener en el espacio "hac de hipòtesi" una serie de colgantes de madera de boj, plaquitas redondas pintadas y dibujadas por ella, caras de posibles personajes, Caperucita Roja, Peter Pan, Pinocho y otros anónimos, a los cuales podríamos darles los nombres que quisiéramos, personajes escapados de los cuentos que hemos leído o tenemos en nuestra imaginación. Siempre que veo alguna de estas piezas hechas por alguien que no trabaja habitualmente en el medio de la joyería, aprecio una frescura, una cualidad de inmediatez que en piezas mas elaboradas es difícil de encontrar. Me recuerdan a las joyas que Pablo Picasso regaló a Gaby Lespinasse, (puede que porque hay alguna de las imágenes de las pequeñas placas que se le parecen), pequeñas escenas cubistas, así como algún collar de bolas de madera pintadas. Piezas todas ellas que respiraban la mano y el sentir del artista en el momento.

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