viernes 24 de abril de 2009

Novedades Abril



Este mes de abril Sd·edicions ha publicado un nuevo libro ilustrado y ha creado una nueva colección. Recibimos una propuesta de Neus Moscada que nos gustó mucho, era una maqueta que nos recordó a los libros de Bruno Munari o Enzo Mari, aquellos libros mas cercanos al diseño gráfico, que la mayoría de los libros ilustrados, ya que la historia se sustenta en imágenes muy sencillas, lineales, apoyadas tipográficamente por el texto, el cual tiene una importancia predominánte en el espacio que nos marca la pagina. Por lo tanto creímos necesario diseñar un nuevo lógo y crear una nueva colección "Una rodona cuadrada" que dará cabida a aquellos libros difíciles de incluir por su imagen y diseño en las colecciones de libro infantil y adulto ilustrado que ya tenemos como "el dodo bobo" "el cargol golafre" o "cabeza borrada".

1 comentarios:

  1. Bueno, bueno, bueno que haya ideas que se salten los géneros y formatos de las formas hasta ahora puestas en práctica.

    Para enredarse en la viveza viral que se acaba de abrir, estreno en este nudo de la red este texto traspuesto:

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    Érase una vez un papel; bueno, no era un papel, pero sí que era como un papel: plano como una hoja de papel, espeso como un papel espeso, blanco como un papel en blanco...

    Había también unas partes que formaban parte de aquel papel, a la vez que formaban el papel. En realidad aquellas partes no eran partes, sino otra cosa, pero sí que estaban en el espacio del papel.

    Las partes tenían múltiples formas: formas redondas y con esquinas, formas que empezaban y acababan, formas que empezaban y no acababan... empezaban y acababan, o iban y venían, según por donde se mire.

    Incluso había formas que empezaban de nuevo y volvían a acabar, o, más bien, que no acababan nunca: se repetían y se volvían a repetir una y otra vez.

    Todas las formas tenían sentido: por eso eran formas y por eso eran como eran.

    Aquel papel que no era un papel, repleto de partes y formas que no eran partes y formas, pero sí formas con sentido, luchaba por existir, seguir existiendo, ser verdad.

    Porque estaba vivo, era y no era; porque cambiaba, seguía vivo.

    Cambiar y vivir requería mantenerse abierto, tener entradas por donde nutrirse de su mundo.

    Pues bien, aquel papel existía y estaba vivo, era como era, quería ser cual era y quería seguir siéndolo: ¡una tarea tremenda!

    En fin, aquel papel no dejó de ser como era y de vivir en su mundo y de darle sentido... hasta que dejó de ser lo que era y fue otra cosa.


    enric batiste, 25-4-09
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